García Cárcel, nacionalismo, España, Franquismo, Cataluña, independencia
El nacionalismo no es necesariamente algo malo, tan es así que la Real Academia de la Lengua Española lo ha definido como: "sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y con su historia."
El problema radica cuando ese nacionalismo conlleva el odio a lo ajeno y una repulsión tan grande que engendra en las personas rabia y desprecio. La misma precitada Academia otorga a la palabra nacionalismo una acepción diferente al señalar que es una "ideología de un pueblo que, afirmando su naturaleza de nación, aspira a constituirse como Estado."
[...] En conclusión, las falacias, las mentiras y los engaños han guiado a los más adoctrinados por el nacionalismo a una ignorancia perceptible a todas luces. Por ello, es imprescindible que, sin importar quién, se cuente la historia tal y como en realidad es, ello para evitar repetir los mismos errores que en el pasado, los cuales siempre han tenido consecuencias funestas. [...]
[...] La misma precitada Academia otorga a la palabra nacionalismo una acepción diferente al señalar que es una "ideología de un pueblo que, afirmando su naturaleza de nación, aspira a constituirse como Estado."2 Debemos de entender que, en esencia, todos los extremos son malos y considero que no se debe confundir el amor a la patria y a su historia con el odio a todo los que sea ajeno a ello. Muchos nacionalistas han, sin duda alguna, tergiversado la historia con el fin de servir sus propósitos. Así en España, se tienen dos ejemplos de nacionalismo, el cual ha modificado la historia con tal de servir sus intereses. [...]
[...] Ahora bien, por cuanto hace al nacionalismo catalán, con figuras como Valentín Almirall4, Jordi Pujol5, Artur Mas6, Carles Puigdemont7 y ahora ya con Quim Torra8, el nacionalismo periférico, queriendo emular el nacionalismo central de la época del Caudillo, ha caído en el absurdo y el ridículo tal y como lo han puesto de relieve el historiador Ricardo García Cárcel y el sociólogo Javier Barracoya. En efecto, el primero de los mencionados, ha resaltado que como muchos movimientos nacionalistas, los independistas catalanes se han inventado una historia de cabo a rabo, pretendiendo que tienen "la historia más larga" y que se han forjado a raíz de una resistencia épica contra diversos invasores como en 1640 contra la Corona Española durante la Guerra de los Segadores9, en 1714 contra los Borbónicos durante la guerra de cataluña10 o contra la Segunda República Española en 1931 cuando fueron obligado a disolver la República Catalana. [...]
[...] A fin de ejemplificar lo anterior, hablaré del interés de los nacionalistas en magnificar la historia a su favor, de tergiversar la realidad a fin de hacer parecer que su reivindicaciones son legítimas. En efecto, durante el Franquismo, periodo histórico que se caracterizó por un nacionalismo central sin mesura, se pudo apreciar como el régimen enalteció a sus figuras más relevantes históricamente hablando, hasta puntos nunca antes vistos. Así lo ha puesto de realce el historiador Ricardo García Cárcel, al señalar que el régimen del Caudillo "ofreció una sobredosis de épica y sobredosis de dramatismo" en torno al Cid o Agustina de Aragón. [...]
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